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jueves, 16 de septiembre de 2010

El Serengueti.











El Serengueti ha sido muy generoso conmigo. A lo largo de estos años me ha regalado innumerables e irrepetibles momentos.

Como el leopardo que dormía la siesta en la rama de un árbol, junto a la orilla del camino. Aquél gatito vio pasar un par de Dik Dik por debajo del árbol y ante nuestra nariz, saltó a por ellos pero fracasó.


O la manada de elefantes que destrozaban una acacia, hasta que uno se puso delante del coche y otro detrás, cerrándonos el paso. Nos barritaron y nos amenazaron pero salimos vivos.




Y los hipopótamos, durmiendo la siesta a plena luz.

Asante sana, Serengeti.


miércoles, 28 de abril de 2010

Charco dam


Durante las obras de drenaje de un embalse en Serengueti. Verano de 2009.

Unos cuantos niños aprovechaban la ocasión para vender té y galletas a los operarios de las máquinas. Vi a éste llenar su termo con el agua fangosa que quedaba en el fondo del embalse, llevársela a su madre para que la hirviera e hiciera té. Yo lo vi igual que quienes bebían el té pero no pareció importarles. Pagaron y se lo bebieron.

El embalse ya está terminado. Podrían beber agua limpia si no fuera porque alguien roba los grifos. Eso fuerza que el ganado abreve directamente en el embalse, junto a los seres humanos.