jueves, 14 de octubre de 2010

Pintura de Khalil Gibran

 
Todo lo que puede morirse muere 
y lo que no, permanece.
Todo lo que muere desaparece 
y lo que no, se desvanece. 

Todo lo que ella ha sido sigue siendo
y lo que no, nunca será. 
Todo lo que ha vivido es un sueño
y lo que no, no existirá. 

Ella muerta; ¿se va?   
Ella desdoblada; ¿se queda? 
Ella...
Durmiendo sueña
que soñando muere. 

lunes, 11 de octubre de 2010

Momentos in_voluntarios


Un fotógrafo nunca sale en las fotos. Excepto cuando la foto te la hace otra persona. La mirada de  los voluntarios siempre me ha servido para re-descubrir África. Pero además, algunos me han ayudado a verme a mí mismo a través de sus ojos.


Durante la visita a un colegio para supervisar la construcción de un tanque de almacenamiento de agua de lluvia, me pongo a charlar con este niño. Quiere probarse mis gafas de sol y se las dejo. Está muy simpático y pide una foto a gritos. Al arrodillarme me doy cuenta que en el reflejo se ve a alguno de los voluntarios que están detrás de mi y opto por un primer plano, para que se les vea bien. Hago la foto de arriba. No me quedo satisfecho, pero no hago más.


Resulta que al mismo tiempo Jesús -a quién se puede ver en el reflejo de las gafas, al fondo, apoyado contra el árbol-, está disparándome a mi y saca la foto de abajo. Me gusta mucho más que la mía y no porque salga yo, sino porque nuestras miradas confluyen. La mía, la suya y la del niño. Gracias, Jesús.


Sé que a veces los ojos sangran ante tanta miseria. Pero los compañeros y compañeras que han ido a Tanzania a colaborar voluntariamente han sido valientes y han mirado siempre de frente. Curaos los ojos, pero nunca borréis lo visto.

martes, 5 de octubre de 2010

El río de la vida

Navegando anchos ríos y
atravesando largos puentes,
así pasan los años,
así se llega al mar. 

Cuando no sepas dónde ir
hazte remolino.
Cuando tengas prisa por llegar
sé un torbellino.

Pero cuando vayas a desembocar
vete despacio, segundo a segundo,
latido a latido. 

Besa las piedras que arrastres contigo
porque en ellas están tus huellas
y mi camino. 

Tan antiguo y rodado como tú,
yo seré el canto que llegue contigo.
Una vez allí, saltaremos más allá. 

jueves, 16 de septiembre de 2010

El Serengueti.











El Serengueti ha sido muy generoso conmigo. A lo largo de estos años me ha regalado innumerables e irrepetibles momentos.

Como el leopardo que dormía la siesta en la rama de un árbol, junto a la orilla del camino. Aquél gatito vio pasar un par de Dik Dik por debajo del árbol y ante nuestra nariz, saltó a por ellos pero fracasó.


O la manada de elefantes que destrozaban una acacia, hasta que uno se puso delante del coche y otro detrás, cerrándonos el paso. Nos barritaron y nos amenazaron pero salimos vivos.




Y los hipopótamos, durmiendo la siesta a plena luz.

Asante sana, Serengeti.


Ibis etíope al vuelo















Me pregunto cuántos de esos sesenta segundos pasan desapercibidos y se nos escapan. Toda la belleza del mundo se puede concentrar en único y raudo instante, pero si nuestros sentidos no están atentos, se irá para siempre.

Por eso hay que mirar donde haya algo que ver, oír dónde haya algo que escuchar, paladear cuándo haya algo que comer y acariciar cuando haya algo para amar. Eso es todo lo que tenemos que hacer. No basta con estar ahí. Hay que vivirlo y una vez vivido guardarlo para siempre.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Watoto wa Tanzania




Yo no soy esos niños
pero algo suyo viaja conmigo.

Se preguntan de dónde vengo,
qué hago, qué miro
y sé que no lo entienden;
pero yo soy esos niños.